Entrevista: José Jairo Jaramillo



José Jairo es abogado y politólogo.  Trabaja al lado del Alto Consejero para las Regiones, Luis Fernando Velasco, a quien ha acompañado años atrás en su rol como Senador de la República desde el Partido Liberal. 

Lugar de nacimiento: Cali, Valle del Cauca.

Edad: 33

Signo solar: Acuario


PARTE 1: ACUARIO


Acuario es el penúltimo signo del zodiaco. Es de modalidad fija y su elemento es el aire. Hablar de Acuario es hablar de la Casa 11 y el planeta Urano, pero para entender a la Casa 11 hay que entender primero qué representa. En la rueda astral vemos el paso del alma por 12 casas, cada casa representando un momento distinto de la vida espiritual. En la casa 10, la casa de Capricornio, el alma aprende su propósito y busca construir una estructura que le permita establecerse en la sociedad y lograr el reconocimiento público. Más adelante, cuando llega a la Casa 11, reconoce la necesidad de hacer parte del colectivo y ser uno solo con el conjunto. Es en la casa 11 que el alma aprende lo que significa la pertenencia y la integración. El “yo” ya no se lee a sí mismo de forma aislada dentro de la sociedad, ahora se entiende como un individuo al servicio de un bien mayor. 

Su símbolo, el portador de agua, se desprende del mito de Ganimedes, el copero de los dioses. En la antigua Mesopotamia el agua simbolizaba la sabiduría. En el mito, Ganimedes el príncipe es raptado por Zeus, que se enamora de él y lo lleva al Olimpo para convertirlo en el copero de los dioses. La labor de Ganimedes es servir a los dioses y también al mundo, llevando el agua (la sabiduría) a donde se necesite.  Tanto el mito como la casa nos muestran la naturaleza de Acuario como un signo dedicado al servicio colectivo.  El planeta Urano, regente de Acuario, por su parte nos da pistas sobre otra de las características de este signo. Urano es un planeta raro, porque gira alrededor del sol de tal manera que un lado siempre queda bañado por luz y el otro se mantiene en oscuridad. Por esta razón, se asocia a Urano con la originalidad, la no convencionalidad y la innovación. Acuario, en otras palabras, es el líder revolucionario del zodiaco.   

Teniendo en cuenta estas generalidades sobre tu signo solar, quiero hacerte las siguientes preguntas:

¿Qué causas te mueven y de qué manera te has integrado en ellas?

Creo en la política como un instrumento para construir una sociedad mejor. Las ideas de justicia y de cambio me movilizan, pues están estrechamente relacionadas con la idea de progres y la mejora de las condiciones de vida de la gente. Por ello, me siento profundamente agradecido con la vida por haberme permitido aportar un grano de arena como politólogo y activista a la campaña de Gustavo Petro y Francia Márquez y hoy poder trabajar en el Gobierno.

Aunque sea un grano de arena, la acción del gobierno solo es posible por la suma de cientos de voluntades, de gente común que asume un compromiso desde el servicio público para materializar el deseo de cambio que triunfó en las urnas.

¿Nutres los saberes que compartes con los demás? ¿De qué manera?

Me encanta conversar, y si es alrededor de un café, una pola o una buena comida mucho mejor. El contacto directo a través del intercambio de ideas es la mejor forma de construir nuevos saberes y de compartir las experiencias propias. 

¿Qué lugar crees que ocupa la innovación y la originalidad en la política?

En tiempos de internet y redes sociales la innovación y originalidad es clave para cualquiera que tenga pretensiones electorales. Los resultados de las pasadas elecciones lo ponen en evidencia: tenemos una presencia amplia de activistas digitales que fueron elegidos para el Congreso y un candidato con bajo nivel de reconocimiento y sin una estructura política que lo respaldara como Rodolfo Hernández llegó a segunda vuelta y obtuvo el 47,3% de los votos, basando su campaña fundamentalmente en redes sociales.

Estos nuevos escenarios en donde se juega la conquista del voto han permitido que personas que antes no tenían opciones de competir por cargos de elección popular ahora emerjan en el mapa político y eso, de alguna forma, hace más democrático el sistema. Por otro lado, también son la plataforma que ha permitido que emerjan liderazgos nocivos como el de Trump o Bolsonaro, pues el debate se caricaturiza y el público es vulnerable a las Fakes News que se mueven sin control.

Ahora bien, creo que la innovación es clave para buscar nuevos canales de relacionamiento entre la ciudadanía y los candidatos (o los funcionarios ya electos o los partidos políticos), que permitan un contacto más horizontal y le den un rol protagónico a la gente común. 


Rodolfo Hernández, candidato a la presidencia de Colombia. Imagen de su campaña en Tik Tok.


PARTE 2: LA POLÍTICA Y LO POLÍTICO



Gustavo Petro, Presidente de Colombia y Francia Márquez, Vicepresidenta, celebrando el triunfo en las elecciones.

Sé que en tu carrera profesional te has especializado en la rama legislativa del poder, acompañando a un congresista y su partido en un proyecto político de corte liberal.  En tu experiencia de varios años has estado cerca de los juegos, las pugnas y los vínculos entre la rama legislativa y la ejecutiva, la derecha y la izquierda, los movimientos sociales y las instituciones, y de la ya muy vieja búsqueda de todos los actores por el triunfo en las elecciones.  Esto me lleva a hacerte las siguientes preguntas:

En este juego por el poder, ¿Cuál es el principal desafío que enfrentan los partidos políticos?

Los partidos son la piedra angular de los sistemas democráticos. Sin partidos no es posible concebir la democracia, pues su misma existencia es el reflejo de la diversidad de lo que es nuestra sociedad. Los partidos terminan siendo el principal vehículo a través del cual se canalizan las aspiraciones de ciudadanos y ciudadanas que desean acceder a los cargos de poder. Son los partidos los que entregan avales a cargos públicos para habilitar jurídicamente las candidaturas y tienen, al menos, la responsabilidad de proponer a la sociedad propuestas para solucionar los problemas que la aquejan.

Pero la mayoría de partidos colombianos no representa nada en términos ideológicos y programáticos, y esta falta de coherencia genera desconfianza por parte del electorado. Pongo un ejemplo: la mayoría de electores que apoyaron al Partido Conservador en las últimas elecciones al Congreso seguramente se sienten defraudados por el apoyo de esta colectividad al proyecto progresista del presidente Petro. O lo que pasó hace 4 años, cuando el Partido Liberal que había apoyado durante los dos gobiernos de Juan Manuel Santos el Proceso de Paz optó por apoyar en la segunda vuelta electoral de 2018 a Iván Duque, candidato del partido que en campaña prometió hacer trizas la paz. Estos son hechos que hacen perder la legitimidad misma de los partidos y terminan fortaleciendo a candidatos outsiders, como por ejemplo Rodolfo Hernández.

En conclusión, creo que el principal desafío de los partidos políticos de Colombia es fortalecer su institucionalización y robustecimiento ideológico/programático. Si los partidos dejan de representar ideas y pierden la capacidad de mantener vínculos orgánicos con los sectores sociales a los que dicen representar, entonces no tendría sentido su existencia y ello es un drama para la democracia.



Políticos en un debate en el parlamento de Turquía, año 2007.

En la concepción agonista de la democracia, algunos teóricos separan la política de lo político. Entienden por lo político la defensa de principios ideológicos fundamentales que, por un lado, nos unen y, por el otro, nos separan.  La política viene siendo la arena, el espacio, en el cual se disputa la hegemonía de esas ideologías naturalmente irreconciliables. La política es el lugar de disputa de lo político. De acuerdo con esto:

¿Es posible integrar la ética al ejercicio de la política, cuando la política en sí misma es un espacio de conflicto? ¿Cómo?

Creo que la respuesta está en la misma teoría agonista planteada por Chantal Mouffe. El antagonismo es inherente a las relaciones humanas, lo que llevado al campo de la política implica la existencia de conflictos que se conducen por las instituciones (el debate parlamentario, las reglas de las mayorías, el respeto a las decisiones judiciales etc.)  

“El objetivo de la política democrática es construir un sujeto opuesto que no sea percibido como enemigo (al que se debe destruir) sino como un adversario (es decir con alguien cuyas ideas combatimos, pero cuyo derecho a defender dichas ideas no ponemos en duda). Este es el verdadero significado de la tolerancia liberal democrática (tratar a los que piensan distinto a nosotros como legítimos oponentes)”.

La ética en el ejercicio de la política debe partir del respeto por el otro y el reconocimiento a su derecho de participar en la arena pública. Lamentablemente, en el debate político contemporáneo altamente polarizado se desprecia al adversario; esto con auspicio de las redes sociales que segmentan al público por preferencias de tal forma que la persona que participa en ellas termina interactuando con gente parecida a sí misma (creando trincheras digitales).

¿Has encontrado diferencias entre la forma de hacer política de la izquierda y de la derecha?

Sí. Fundamentalmente en cuanto a las emociones a las que apelan. En tiempos recientes, la derecha colombiana acude permanentemente al miedo (al cambio, a lo distinto) para mantener el statu quo. En 2016 cuando la opción del “No” triunfó en el plebiscito sobre los acuerdos de paz con las Farc, el señor Juan Carlos Vélez Uribe, Gerente de la campaña del No, manifestó:

“Ellos van a apelar a la esperanza, ustedes tienen que apelar a la indignación. Dejen de explicar los acuerdos. Ya no jodan más con esos acuerdos”…“apelamos a la indignación. Estábamos buscando que la gente saliera a votar verraca”; la campaña de la derecha se centró en la exacerbación del miedo y el estímulo de la crispación (como dijo Daniel Coronell) para mal disponer a los votantes e inclinarlos por la opción promovida por el Centro Democrático.

En 2018, cuando llevaron a la presidencia a Iván Duque, este ganó el cargo no por tener una visión de construcción de país, sino para impedir que la alternativa representada por Petro triunfara. En 2022 intentaron seguir el guión, pero ya no les dio resultado, la gente espera del gobierno soluciones a sus problemas no un recital interminable de “vote por mí por descarte, para que no gane el otro”.

La derecha es más temerosa frente al cambio y también mas individualista. Por el contrario, creo que la izquierda es más abierta y por tanto más empática frente a la naturaleza, frente al débil y frente a las agendas que promueven la ampliación de los derechos. En la pasada campaña presidencial tuve la fortuna de poder recorrer parte del país acompañando a mi jefe, el Consejero de Regiones Luis Fernando Velasco y al entonces candidato Gustavo Petro, y fui testigo de cómo se construyó una coalición política y social amplia que convocó a jóvenes, personas negras, mujeres, campesinos, trabajadores, movimientos sociales, entre otros, para llevar al gobierno una opción progresista que abordara los problemas que tenemos como sociedad desde otra perspectiva, la del cambio y la justicia. 

¿Has encontrado diferencias entre la forma en que hombres y mujeres hacen política?

Creo que la política colombiana está en proceso de feminización, reconociendo que falta mucho trecho por recorrer, pero cada vez se ve más presencia de mujeres en cargos políticos, en el Congreso, en alcaldías o en el gabinete ministerial. Debemos llegar a la paridad, tanto en corporaciones públicas, como Concejos, Asambleas y Congreso y en los gabinetes de secretarios de despacho y de ministros (en este último, bajo el gobierno del Presidente Petro existe paridad). 

El sexo no define la forma en que se hace política. Cuando pasé por el Congreso vi a muchas mujeres en calidad de congresistas exponer las mismas malas prácticas que agobian en general a la política. Por otro lado, en la reciente elección vi a una Francia Márquez liderar la campaña en varias regiones y frente a diversos sectores sociales, empoderando a nuevas ciudadanías y promoviendo nuevas agendas políticas.

Creo que el contenido que una persona expone en una campaña pasa más por sus propias convicciones y experiencias personales.    

 

PARTE 3: ALTURAS - INTI ILLIMANI


Todo el que te conoce sabe que la canción Alturas de Inti Illimani tiene un significado importante para ti. Estabas viendo una película y te cautivó tanto esta canción en particular de la banda sonora que se convirtió en la canción por la que ahora todxs te recuerdan. 

¿Existe una película que te haya marcado y haya cambiado tu forma de ver el mundo?

El documental Salvador Allende del director de cine chileno Patricio Guzmán me marcó. Fue una película que vimos en una clase de Ciencia Política, en donde estábamos viendo “transiciones a la democracia” y por ello el caso de estudio era Chile. Pero antes de adentrarnos en el periodo de Pinochet y entender cómo se vivió el proceso de caída del régimen militar y construcción de la democracia, era necesario saber el contexto en el cual se dio la ruptura institucional de 1973.

El documental me atrapó, pues vi en Allende un referente moral, porque siempre fue coherente (valor que pocos políticos tienen hoy).  Él era un convencido de que el socialismo era el mejor sistema para resolver los problemas de la sociedad, creía en la democracia y apostó por ella para acceder al poder y cuando vio en el horizonte cercano que su gobierno podía ser víctima de un golpe militar dijo:

“No tengo pasta de apóstol ni tengo pasta de mesías, no tengo condiciones de mártir, soy un luchador social, que cumple una tarea, la tarea que el pueblo me ha dado, pero que lo entiendan aquellos que quieren retrotraer la historia y desconocer a la voluntad mayoritaria de Chile… sin tener carne de mártir no daré un paso atrás y que lo sepan, dejaré la Moneda (palacio Presidencial de Chile) cuando cumpla el mandato que el pueblo me diera. No tengo otra alternativa, solo acribillándome a balazos podrán impedir mi voluntad que es hacer cumplir el programa del pueblo”.

El 11 de septiembre de 1973 los militares le pidieron la renuncia y, en un acto de consecuencia política, decidió quitarse la vida, pues un Presidente no puede entregar el cargo que le dio el pueblo a los perpetradores de un Golpe de Estado y tampoco puede renunciar a él desconociendo la voluntad popular que se lo otorgó. Allende ofrendó su vida por sus ideas y convicciones, la violencia la pusieron otros.

Por eso la canción “Alturas” del grupo musical chileno Inti Illimani que aparece de fondo en varios apartados del documental me encanta. No solo su melodía es cautivadora, sino que representa para mí el compromiso con la coherencia en la vida y la lucha por las causas que considero justas. 

¿Qué debe tener una pieza artística para llamar tu atención?

Debe tocar mis fibras emocionales, y contener un mensaje que trascienda, que me haga reflexionar sobre aspectos fundamentales de la vida.

¿Qué película o documental nos recomiendas?

El documental Salvador Allende del director de cine chileno Patricio Guzmán.

 

Gracias por participar.









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