The fragility of goodness
Dice Rousseau que de nuestras debilidades nace nuestra felicidad, que por definición es frágil. Dice que nadie que no necesita nada puede amar nada, y nadie que ama nada puede ser feliz. Que nadie nace siendo rey ni rico, y en cambio todos y todas nacemos desnudas, pobres e insuficientes, y es justo esa condición la que nos acerca a los y las demás, a quienes irremediablemente necesitamos. Somos más humanos (podemos ser parte de la humanidad) en la medida en que aceptamos nuestra interdependencia y lo que tenemos en común, que es nuestra vulnerabilidad. Vuelvo mucho sobre esta idea y decidí escribir sobre ella porque me molesta encontrarme en todas partes con su opuesto, una visión pretensiosa en la que a veces caigo y me hace -nos hace- la vida más difícil. Es la fantasía de la autosuficiencia, la evitación a toda costa de las afectaciones y los sentimientos, los "no necesito de nadie" y los "prefiero no comprometerme con lo que me importa para no sufrir...