La primera ruptura
Mi relación con la religión es complicada. Tiendo a olvidar que, en algún momento y durante varios años, ocupó un lugar importante en mi vida. Fui cristiana protestante en mi niñez y adolescencia, en parte por presión familiar y en parte por convicción. Dentro de todo, a pesar de las represiones y de la violencia, le encontraba algunos atractivos. Sospecho que fue de ahí de donde surgió mi interés por la política, la ética y la justicia. Me interesaban mucho las formas en las que se establecían determinaciones sobre el “bien común”, lo justo y lo injusto, la organización de la sociedad alrededor de consensos y nociones compartidas. Fue una primera mirada hacia lo universal, pero lo que me sedujo al inicio fue lo mismo que me hizo salir. Hace días hablaba con mi papá sobre los cultos y las sectas. “Los cultos borran la individualidad de la gente”, me contestaba cuando le pregunté por qué creía que nos fastidiaban tanto. Decía que los cultos reemplazan la identidad de cada...