Saturno en Aries: ¿Si no ahora, cuándo?
El veinticuatro de mayo Saturno dejó Piscis e ingresó en el grado cero de Aries. Saturno es el dios del tiempo y sus cambios de signo marcan el inicio de nuevos ciclos vitales. Sus tránsitos nos acercan a nuestros límites, nos hacen conscientes de ellos. Del tiempo y de Saturno nadie escapa, el tiempo todo lo puede, es irresistible, inexorable y omnipotente, y representa lo más real, próximo y concreto que tenemos. El tiempo nos marca y nos sana. Con él conservamos y olvidamos. Él nos contiene y, en buena parte, define lo que somos. Tiene dos cabezas: en una de ellas nos expande, porque nos lleva a desarrollarnos, a madurar; y en otra nos limita, porque nos envejece y nos acerca a nuestro fin. Tal vez por eso en la astrología tradicional se le considera un planeta maléfico: nos expande y nos restringe en la misma medida. A nivel psíquico Saturno representa la habilidad para dar forma, construir y concretar los fundamentos que necesitamos.
Saturno en Aries, en particular, nos invita a forjar nuestra independencia (Aries) y a formar nuevos hábitos y disciplinas para conseguirla. Nos recuerda lo impostergable. Nos dice que ya es hora de actuar por nosotres mismes, nuestras pasiones y deseos más intensos. Nos llama a tener un sentido del deber con nuestra individualidad y nuestro deseo. De ahí podremos salir con un yo más fortalecido, más disciplinado, más maduro y en mayor contacto con su propia realidad. Significa también el fin (parcialmente hasta septiembre de este año y después definitivamente en febrero de 2026) del retorno de Saturno para las personas que tienen a Saturno en Piscis en su carta natal, y el inicio del retorno para las personas que nacieron con Saturno en Aries.
En los aspectos de la vida relativos a la casa en la que tengamos a Aries en nuestra carta natal podremos experimentar sensaciones de peso, restricción, encauzamiento y responsabilidad. Por ejemplo, si tenemos a Aries en la casa 2, es decir, si nuestro ascendente está en Piscis, es posible que vivamos situaciones que despierten una conciencia de responsabilidad frente a nuestra autoestima, recursos materiales y valores. Si, digamos, tenemos a Aries en la casa 7, la necesidad de hacernos cargo de nosotres mismes probablemente se manifieste en el área de las relaciones de pareja, las negociaciones y los vínculos de todo tipo.

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